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Consejos para conservar y aprovechar el mejillón

El mejillón fresco debe mantenerse refrigerado y consumirse en el menor tiempo posible tras su compra. Es recomendable guardarlo en un recipiente abierto, cubierto con un paño húmedo.

Antes de cocinarlo, revisa que las conchas estén cerradas o que se cierren al tocarlas ligeramente. Esto indica que el producto está en buen estado.

Si optas por mejillón semiprocesado o en conserva, asegúrate de almacenarlo en un lugar fresco y seco. Una vez abierto, consérvalo en refrigeración y consúmelo pronto.

El mejillón es un ingrediente muy versátil. Puede incorporarse a arroces, pastas, ensaladas o empanadas, aportando un toque marino y nutritivo a cualquier receta.

Desde el punto de vista nutricional, es bajo en grasa y rico en minerales como hierro y zinc, además de proteínas de alta calidad. Es una opción saludable para una dieta equilibrada.

Aprovechar un producto cultivado de forma natural y sostenible no solo mejora tus platos, sino que también apoya la tradición y el trabajo del sector marisquero gallego.

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